Octava Compañía de Bomberos de Santiago

¿Por qué el nombre de la Competencia?

Octava 39900

 

Tras la última competencia “Francisco Hayes Cole” corrida el pasado 25 de Septiembre, nos podemos remontar a los inicios de esta tradición octavina.
Francisco Hayes Cole fallece un 11 de Noviembre de 1969 tras pelear contra una enfermedad. Ocupó todos los cargos posibles en la Compañía, cumpliendo en 1930 con el primero de estos, siendo secretario, siguiéndole los cargos de Teniente 2do, Capitán, Consejero de disciplina, Maquinista y Director.

Su nombre está estrechamente ligado a hechos históricos de nuestra octava, y es que fue parte del primer triunfo en la competencia “José Miguel Besoaín”, estuvo presente en el desorden de 1931 en donde los bomberos fueron armados, e incluso fue parte de las filas de la octava cuando nuestro Mártir Victor Hendrich H. Tuvo su deceso tras el fatal accidente en calle San Diego entre Alameda y Alonso de Ovalle. Fue Ayudante general del destacado Comandante Alfredo Santa María, siendo un aporte tanto para la institución como para nuestra compañía.

Es por esto que se le otorgó su nombre a la competencia interna, que un año después, un 8 de Noviembre de 1970 logra reunir a Activos y Honorarios con un solo fin, dar un homenaje en la memoria de esta gran Voluntario, pero a la vez, llevar a cabo una de las misiones que Don Francisco realizó hasta el fin de sus días, y esta era ver a la octava cada vez más grande.

En esa oportunidad, y por coincidencia, cuando se cumplen 46 años de la fundación de la competencia (45 corridas), al igual que este año, el triunfo fue de los Activos, premio el cual y ante el esfuerzo del capitán de la época Don Lino Echenique Donoso fue entregado por la esposa e hijos de Hayes.
Siempre tomando en cuenta el espíritu de equipo, podemos citar desde parte de muestra historia las palabras que no se encuentran muy lejanas a lo que hoy podemos presenciar “Fue un acto de camaradería, en que no hubo vencedores ni vencidos, porque sí bien es cierto, que hubo un vencedor y estos fueron los voluntarios activos, no menos cierto es que los voluntarios honorarios nos demostraron que la experiencia de ellos es muy valiosa”. Espíritu que tras los años no se pierde y nos demuestra que a pesar de las generaciones que nos separan, sigue presente el mismo ánimo y las mismas ganas que desde esa primera competencia nos identifica.

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