Saludo del Capitán.
Queridos octavinos, octavinas, brigadieres, personal rentado y familias:
Antes de alzar la mirada hacia el 2026, es justo y necesario detenernos un instante en el año que dejamos atrás. El 2025 fue un tiempo de contrastes: de logros que nos llenaron de orgullo y de golpes que marcaron profundamente el espíritu de esta familia octavina. Fue un año duro, de esos que prueban la templanza de una Compañía y la solidez de sus lazos.
Cuatro grandes de los nuestros han partido. En mis 35 años de servicio tuve el honor de conocerlos de cerca, de compartir jornadas, guardias, risas y silencios. Luis Vergara Valdés, Pedro Osorio Salinas, Guillermo Alfaro Fuentes y Emilio Villar Retamal, todos ellos Q.E.P.D., fueron parte viva de nuestra historia cotidiana. Hoy ya no caminan entre nosotros, pero su presencia permanece. Desde el cuartel celestial, sin duda, velan por cada octavino que sigue avanzando por la senda que trazaron nuestros fundadores, esa senda hecha de sacrificio, lealtad y vocación.
Nuestra Institución, además, fue golpeada con una herida que aún duele. La trágica partida del Ayudante Primero de la Sexta Compañía, Paul Valenzuela Muñoz, Q.E.P.D., mártir número 50 del Cuerpo de Bomberos de Santiago, estremeció a cada uno de nosotros. Su sacrificio nos obliga, con humildad y responsabilidad, a mirarnos hacia adentro y a reflexionar con mayor profundidad sobre cómo equilibramos el riesgo y el beneficio en cada tarea que emprendemos al servicio de la comunidad.
Este 2026 marca para mí el inicio de mi quinto año al mando de la Compañía en el cargo de Capitán. Y si algo tengo claro, es que ningún mando se sostiene en solitario. Por eso, mis primeras palabras son de agradecimiento.
Agradecimiento sincero a cada uno de ustedes, porque su compromiso diario ha hecho más llevadera una responsabilidad que nunca es liviana. Desde mis tenientes, pasando por cada voluntario, brigadier y miembro del personal rentado, todos han aportado para que esta conducción sea posible.
Que el nombre de la Octava sea hoy respetado y admirado no es fruto del azar. Hay gestos que para nosotros pueden parecer simples, pero que a los ojos de nuestros pares marcan una diferencia profunda. Esa admiración que sentimos —y que otros nos expresan— no es un halago vacío: es una carga noble, una exigencia permanente, porque muchas veces somos observados como referencia y ejemplo.
Me honra verlos llegar al cuartel y compartir el compañerismo que aquí se respira. Más allá de las legítimas diferencias, existe un lenguaje común que nos une cuando representamos a la Octava. Ser los primeros en llegar y los últimos en retirarnos, asumir el cierre de un procedimiento, no es castigo ni azar: es confianza. Confianza que nos hemos ganado con trabajo serio, con presencia constante y con responsabilidad.
El nuevo año nos plantea desafíos claros. El 2025 fue un año de formación intensa. Quienes alcanzaron la calidad de bombero profesional deben comprender que no han llegado a una meta, sino que han cruzado un umbral. Es ahora cuando comienza la verdadera tarea: poner el conocimiento en práctica, transmitirlo y guiar a quienes recién se incorporan. Porque en nuestro oficio, como bien sabemos, la práctica es la que forja al maestro.
Los bomberos operativos están llamados a avanzar al siguiente nivel, así como los bomberos iniciales y quienes se encuentran en etapa de postulante. Con una base sólida ya construida, este año redoblaremos las horas de práctica en terreno, dejando las aulas para llevar el aprendizaje al escenario real, in situ. Con convicción puedo decir que en 2025 logramos saldar, desde el punto de vista académico, la deuda que nos dejó la pandemia.
Reforzaremos áreas clave de nuestra especialidad. La Octava, con su amplia gama de servicios, no puede permitirse descuidos. Incendios en edificios en altura, rescate vehicular, rescates de alta complejidad y rescate en río serán prioridades, junto con el fortalecimiento del Sistema de Comando de Incidentes. Aspiramos a contar con protocolos claros, eficientes y ejemplares en contabilidad de personal y control desde el puesto de comando, con la legítima ambición de transformarnos en un modelo para otros.
Nuestra Compañía tiene una ventaja indiscutible: la experiencia forjada en la acción. No es casualidad que, una vez más, seamos la Compañía con mayor número de despachos en el Cuerpo de Bomberos de Santiago y a nivel nacional: más de 1.560 despachos entre incendios, llamados de comandancia, rescates y otros servicios. Incluso en estos últimos, con el humor que también nos caracteriza, podemos decir que ocho de cada diez gatos nos prefieren.
El orden y el respeto por los procesos operativos y administrativos son la columna vertebral de una Compañía sólida. Seguiremos fortaleciendo aquello que hemos identificado como áreas a mejorar, porque la excelencia no se declama: se construye día a día.
Gracias al esfuerzo colectivo realizado en octubre, con una exitosa campaña económica, podremos incorporar nuevos recursos tecnológicos que nos permitan trabajar de forma más segura y eficaz. Lo haremos con responsabilidad, cuidando las finanzas y buscando sinergias con las compras del Cuerpo de Bomberos de Santiago, porque administrar bien también es una forma de servir.
Se avecina un año exigente y estimulante. Ya está anunciada una nueva Competencia José Miguel Besoain, y debemos prepararnos desde ahora, con entrenamiento práctico y físico, perfeccionando lo aprendido y observando con humildad y atención las buenas prácticas de otras compañías.
A mi Brigada Juvenil quiero decirles con claridad: ustedes son parte viva de esta Octava. Los seguimos, los apoyamos y nos sentimos profundamente orgullosos de su camino. A quienes dejan la Brigada para convertirse en voluntarios, sepan que esta Compañía los espera con los brazos abiertos.
Y para finalizar, queridos y aguerridos octavinos, extiendo a cada uno de ustedes, a sus familias y seres queridos, un fraternal saludo de Año Nuevo. Que este 2026 sea un año de conquistas personales y colectivas, de metas cumplidas y vocaciones reafirmadas. Nunca olviden que no caminan solos: somos una familia grande, diversa y fuerte, unida por una misma historia y un mismo juramento.
Un fraternal abrazo
Luis Salinas Contreras
Capitán Octava Compañía de Bomberos de Santiago.