La Unión es Fuerza
Octava Compañía de Bomberos de Santiago
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Mártir de la 8va Compañía de Bomberos de Santiago. Fallecido en acto de servicio el 4 de julio de 1915.
El presente relato recoge la vida bomberil, la tragedia y el legado del voluntario Enrique Fredes Zúñiga, cuya entrega, abnegación y ejemplo quedaron inscritos para siempre en la historia de la Octava Compañía. Su fallecimiento en acto de servicio marcó profundamente a la institución y dio origen a honras solemnes que aún se recuerdan.
Antenoche a las 4 ha fallecido en esta capital, el voluntario de la 8va Compañía de Bomberos don Enrique Fredes Zúñiga, víctima de las graves heridas y quemaduras que recibiera en el último incendio ocurrido en la madrugada del presente en la calle de San Diego. El señor Fredes, en unión de los voluntarios de la misma Compañía señores Miguel González y Emiliano López, trabajaban en un techo al interior de la casa incendiada, cuando repentinamente cedió un tabique, se hundió el techo y arrastró consigo a los denodados voluntarios. Los señores López y González, más afortunados que su compañero, solo recibieron algunas contusiones de carácter leve; no así el señor Fredes, que momentos después era extraído de entre los escombros con gravísimas heridas y horribles quemaduras que, desde los primeros instantes, obligaron a los facultativos que lo asistieron a diagnosticar un desenlace fatal.
El señor Fredes, aunque ingresando a la 8va Compañía solo hacía dos años, no obstante, era un meritorio servidor de la institución, pues en 1901 organizó la 1ra Compañía de Bomberos en Mariluan (actual Victoria), siendo su primer Capitán. En 1903, pasaba a la 1ra Compañía de Bomberos de Linares, en la que sirvió hasta fines de 1908 y en la cual desempeñó en distintas ocasiones los cargos de Secretario y miembro del Consejo de Disciplina. De sus funerales, que revestirían gran solemnidad, asistiendo todo el Cuerpo con su material enlutado, por tratarse de un bombero muerto en acto del servicio, se hizo cargo la superioridad del Cuerpo. Impuesto el Superintendente del fallecimiento del voluntario señor Fredes, inmediatamente ordenó que se citara al Directorio a sesión extraordinaria con el objeto de acordar los honores que le corresponden a un voluntario fallecido en servicio.
La sesión se efectuó a las 6 de la tarde de ayer, presidida por el señor Superintendente don Luis Claro Solar, Vice-Superintendente don Eduardo Guerrero Vergara y, con asistencia de todos los señores Directores, Miembros Honorarios, Capitanes de Compañía y numerosos voluntarios. El señor Claro Solar anuncia el fallecimiento del voluntario de la 8va Compañía de Bomberos, don Enrique Fredes, por cuyo motivo ha citado al Directorio para que resuelva los honores que se deben tributar a este abnegado bombero que falleció en acto del servicio. El señor Comandante, doctor Carlos Ugarte, da una explicación al Directorio de los hechos que produjeron la desgracia del voluntario señor Fredes.
El Director de la 8va, señor don Luis Reyes, por sí y a nombre de los voluntarios de la Compañía doliente, lamenta, cual más, la desaparición de este servidor de la propiedad ajena. Se toman los acuerdos de rigor en estos casos, los que no se transcriben. Antes de levantarse la sesión, el señor Comandante hizo dar lectura a la siguiente carta recibida en esos instantes.
Santiago, Julio 5 de 1915
Señor don Carlos Ugarte.
Comandante del Cuerpo de Bomberos.
Mi estimado Comandante:
Profundamente impresionado por la pérdida que ha sufrido el Cuerpo a causas del fallecimiento en acto del servicio del voluntario de la 8va Enrique Fredes, me permito dar a usted y a los demás compañeros del Cuerpo, mi pésame más sincero, rogándole a usted excusarme individualice atribuyéndolo al natural pesar que causa en un viejo voluntario ver desaparecer de las filas a un hombre joven y que debía ser bueno, porque era bombero.
Pero junto con llorar por el muerto es una obligación social llorar por los vivos, y como tengo entendido que el compañero Fredes deja una familia en la orfandad, me permito incluirle un cheque por cien pesos, que ruego a usted destinarla a la suscripción que, no dudo se abrirá inmediatamente en Santiago, a favor de la familia de un hombre que rindió la vida para servirnos, pobres y ricos, sin más divisa que el cumplimiento de un deber que se impuso voluntariamente.
Habría sido mi deseo que esta suscripción fuera mayor, es decir, digna del objeto a que va destinada, pero las circunstancias actuales me obligan a limitarla a una suma muy modesta, pero que es dada de corazón.
Queda a sus órdenes de US. Su Afmo. Amigo y seguro servidor.
Guillermo Swinburn.
En la noche, a las nueve y en conformidad al acuerdo del Directorio, fueron trasladados los restos del señor Fredes, desde el hospital de San Juan de Dios, al Salón de Honor del Cuerpo de Bomberos. El cadáver fue conducido en el carro fúnebre del Cuerpo, que iba rodeado de los voluntarios compañeros del extinto, con hachones encendidos. El trayecto se hizo por la Alameda, San Antonio y Santo Domingo. En el Salón de Honor de Sesiones del Directorio fue colocado el cadáver en una severa Capilla Ardiente.
En presencia de una numerosa concurrencia, se efectuaron solemnemente ayer los funerales del malogrado voluntario de la 8va Compañía de Bomberos, don Enrique Fredes Zúñiga. A las tres y media de la tarde llegaron las Compañías con su material y se formaban en los costados de la Plaza de Armas. Mientras tanto, el Salón de Honor del Directorio, donde se había formado la Capilla Ardiente, era visitado por las delegaciones del Cuerpo de Bomberos de San Fernando, de Los Andes y otras ciudades.
Poco antes de las cuatro de la tarde, fue sacada la urna mortuoria por el Superintendente, el señor primer Alcalde, el Comandante del Cuerpo, el Director de la 8va Compañía doliente y dos Directores más. Trasladado a la carroza fúnebre del Cuerpo, se puso en marcha el cortejo. En esos instantes, la campana del Cuartel General tocaba a duelo. A la cabeza se colocó la banda del Regimiento de Carabineros. El cortejo siguió en dirección al Mausoleo de la institución, donde fueron sepultados los restos del señor Fredes en el nicho N° 162. En ese momento usaron la palabra los señores Superintendente don Luis Claro Solar; Director de la 8va don Luis Reyes y Secretario de la misma don Guillermo Smith.
Un hombre más a la lista de los bomberos caídos en cumplimiento del deber habría de ser agregado el año 1915. En el incendio ocurrido en la madrugada del día 2 de julio de dicho año, en la primera cuadra de la calle San Diego, el voluntario de la 8va Compañía don Enrique Fredes Zúñiga, en momentos en que trabajaba con mayor decisión, recibió heridas de tal gravedad, que falleciera a causa de ellas el día 4 del mismo mes.
La muerte sorprendió al voluntario Fredes en la plenitud de la vida y arrebataba a un hombre de trabajo, un obrero; sumía a los suyos en completa indigencia y privaba al Cuerpo de un elemento entusiasta y abnegado que había vestido la cotona después de haber servido a otras instituciones bomberiles de la República.
Llevaba Fredes en su alma el sentido de la abnegación y del altruismo, y para darle expresión había ofrecido su concurso de hombre fuerte a las instituciones en que se exige sacrificio y hasta renunciamiento de la vida, al objeto de llenar la tarea señalada a los Cuerpos de Bomberos voluntarios. Y todo lo sacrificó en aras de ese sentido, sin reservas, sin pensar en nada que fuera la satisfacción de darse a sí mismo la sensación del deber cumplido.
Bello ejemplo de un hombre abnegado en una época de egoísmo e incomprensiones.
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