La Unión es Fuerza
Octava Compañía de Bomberos de Santiago
Bellavista Nº 594, Recoleta
web@octavabomberos.cl – Fono: 227374843
Un día 27 de abril, del año 2017, se une a la Guardia Eterna nuestro Voluntario Honorario y Miembro Honorario de la institución don Francisco Galoppo Jiménez (Q.E.P.D.).
Francisco se incorporó a la Octava el 23 de enero de 1953, donde se mantuvo hasta el 27 de octubre de 1971. Posteriormente, se reincorporó a sus filas el 18 de mayo de 1972. Sirvió los cargos de Teniente 3º, Teniente 2º, Teniente 1º, Capitán y Consejero de Disciplina. Fue Miembro Honorario desde el 20 de agosto de 2003.
El 23 de septiembre de 2013 calificó el Premio de Constancia por 60 años de servicios, con 5.664 asistencias sobrantes. Siempre se destacó por sus habilidades deportivas, llegando a jugar fútbol por Santiago Wanderers. Fue reconocido como una persona muy alegre y participativa.
El libro "Hachas y Escalas" dedica emotivos pasajes a retratar el perfil humano de Abdul-Malak, rescatando su faceta como pilar social de la unidad. Bajo el cariñoso apodo del «Turco Alexis», fue un animador indiscutido de las tradicionales "tardes de dominó de los miércoles" en el Cuartel Octava. En aquellas mesas de juego, entre el tintineo de las fichas y densas discusiones sobre el devenir del CBS, Alexis compartía con grandes personajes de la época como Eduardo Kaimalis, Ramón Fernández, Julio Vera y Heriberto Child. Lino Echenique lo retrató visualmente como un hombre de trato afable, gran caballerosidad y poseedor de un sello estético inconfundible dentro de las dependencias: siempre estaba acompañado de su pipa.
El hito más complejo y demandante de su vida bomberil ocurrió en mayo de 1960, tras el terremoto de Valdivia, el cataclismo sísmico más grande registrado en la historia de la humanidad. Ante el colapso total del sur de Chile, el Cuerpo de Bomberos de Santiago movilizó sus cuadros de manera inmediata, y la Octava Compañía asumió misiones críticas en el frente logístico.
Alexis Abdul-Malak Zacur falleció un 5 de mayo del año 1998. El Directorio General del CBS le rindió honores póstumos oficiales y la Octava instaló una placa conmemorativa en su memoria, consolidándolo como un referente histórico de la Compañía.
Con casi 62 años de servicio intachable tras su ingreso el 15 de enero de 1951, Don Lino fue una de las figuras más influyentes y queridas de la Octava Compañía. Su liderazgo abarcó tanto el mando operativo como el administrativo, destacando sus ocho años consecutivos como Director, además de desempeñarse como Capitán, Teniente, Secretario y Consejero de Disciplina.
Reconocido por su inquebrantable disciplina —recordado por cruzar a pie el centro de Santiago en toque de queda para cumplir con sus deberes—, también dejó un profundo legado cultural al escribir el libro histórico "Hachas y Escalas". Falleció a los 81 años, y en su memoria, la Octava Compañía bautizó uno de sus salones principales con su nombre, donde hoy descansa solemnemente su Hoja de Servicio.
(1902 – 1991) · Una vida entregada al servicio y a la Octava Compañía
"Se ha entregado a nuestra Institución a pecho descubierto"
Hay bomberos que se recuerdan por una hazaña puntual, por un incendio, por una noche de valor concentrada en pocas horas. Y hay otros, como don Eduardo Kaimalis Lesturgeon, que se recuerdan por algo más difícil de sostener en el tiempo: una vida entera de entrega silenciosa, de puertas abiertas y de cariño genuino por sus compañeros. Nacido en 1902 y fallecido en 1991, casi noventa años de existencia le alcanzaron para convertirse en una de las figuras más queridas y respetadas de la Octava Compañía "La Unión es Fuerza", del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
Quienes lo conocieron y compartieron cuartel con él lo describieron, sin matices, como una persona sin reveses: franco, leal, caballero, responsable y enérgico. No hacía distinciones entre generaciones: a los voluntarios de mayor trayectoria y a los más nuevos los acogía por igual, con una charla entretenida, variada y amable que muchas veces se desplegaba en torno a un juego de dominó, ajedrez o damas. Conversar con don Eduardo, cuentan quienes tuvieron ese privilegio, era simplemente un placer.
Como bombero, la Hoja de Servicios de Kaimalis es difícil de igualar. A lo largo de su trayectoria en la Octava sirvió prácticamente todos los cargos que una compañía puede ofrecer: los administrativos, que culminó desempeñándose como destacado Director, y los del mando activo, donde se distinguió primero como Capitán y, más tarde, con singular brillo, en los cargos de Tercer Comandante y Segundo Comandante del Cuerpo, este último por un período de cinco años.
Pero fue en 1952 cuando protagonizó el episodio que lo marcaría para siempre en la historia institucional. Desde la fundación del Cuerpo de Bomberos de Santiago en 1863 y durante casi noventa años, la Comandancia había sido ocupada siempre por un voluntario proveniente de las Compañías de Agua, una tradición casi tan antigua como la propia institución. Ese año, los componentes del Cuerpo decidieron romperla: elevaron a don Eduardo Kaimalis al cargo más alto del servicio activo, eligiéndolo Comandante de la Institución. Con ello se convirtió en el primer voluntario de una Compañía de Escalas en ocupar tan alto sitial, abriendo un camino que después recorrerían otros.
No todas las historias de entrega reciben a tiempo el reconocimiento que merecen, y la de don Eduardo Kaimalis no fue la excepción. Sus grandes dotes de hombre y de bombero no fueron reconocidas en su debida oportunidad. Pero esa deuda, felizmente, alcanzó a saldarse: el Directorio del Cuerpo, en sesión del 10 de julio de 1991, le otorgó la calidad de Director Honorario de la Institución.
Apenas un año antes, en el acto de distribución de premios correspondiente a 1990, el propio Cuerpo de Bomberos de Santiago le rindió un homenaje. El Secretario General, don Ricardo Thiele C., anunció así la entrega de su distintivo más alto:
"El señor Kaimalis se ha entregado a nuestra Institución a pecho descubierto —dicho en el sentido que quiere explicar un sentimiento— sin armas defensivas, sin resguardo para él, pero sí tomándolos todos al cuidado de los voluntarios que ha comandado y capitaneado... Sobre ese noble pecho, cuajado ya de distintivos del reconocimiento bomberil, quedará prendida en un instante más la novena barra dorada que corresponde al premio por 70 años de servicios". — Discurso del Secretario General Ricardo Thiele C., Memoria del C.B.S., 1990
Kaimalis falleció el 27 de septiembre de 1991, apenas semanas después de haber sido nombrado Director Honorario. Sus restos reposan en el Mausoleo General del Cuerpo de Bomberos de Santiago. Hoy, la Octava Compañía "La Unión es Fuerza" recuerda a don Eduardo Kaimalis Lesturgeon entre sus Octavinos Insignes, como un maestro, un caballero en el alma y en los gestos, cuyo recuerdo es imperecedero.
"Honor y Memoria Octavina, La Unión es Fuerza"
Rendimos homenaje a los voluntarios de la Octava que han partido al descanso eterno, dejando un legado de valor y fraternidad en las filas de nuestra Compañía.
Octava Compañía de Bomberos de Santiago
Bellavista Nº 594, Recoleta
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